SENCILLEZ

(Dedicado al hombre y a su descomedida irracionabilidad)

SENCILLEZ

"Siempre quise escribir en un cuadro. Pintar el amor en un vacío libro. Olvidar al futuro sin pasar y recordar el pasado por venir. Hacer algo imponente y sobresalir por singularidad. Nada de ello supe hacer. Nada de ello ocurrió... Hoy... derrotado me doy cuenta: Que la majestuosidad se encuentra y nos enriquece... porque radica en la sencillez"
NDEH

viernes, 10 de febrero de 2017

“Desahucios…”


DELIRIUM (XIII)

Desahucios...




Con la venia señor juez.

Era un día lleno de luces apagadas, de vanos y fríos recuerdos. Las líneas del negro carbón marcaban el perfil de un edificio ajeno a las circunstancias. Los cables trenzados con cabellos electrizados de impotencia transportaban las penas envueltas en algodón. Silencios. Gritos. Posiciones opuestas. Contrarias utopías sobre una vida igualitaria. Desalientos. Frustraciones. Miradas embarazosas. Posturas resistidas… descentradas. Injusticias sociales. Proyectos truncados. Todo era inútil ante los ojos de la desesperación.

Con la venia señor juez.

Los rayos del sol apuntaban hacia la puerta del olvido. Miles de sensaciones cansadas por la frenética sinrazón. Verbos. Risas. Llantos. Amor. Dolor. Penas llenas de aire que se vaciaban como rio caudaloso sin temor.  Qué más da vivir aquí o allá. Qué más da cobijarse en la nada. Señor juez… Qué más da vivir o no vivir donde no se puede vivir dignamente sin vivir. Qué más da estar o no estar donde no se puede estar decentemente sin estar.

Con la venia señor juez.

Usted los habrá visto... ¿Verdad? Habrá visto esas caritas inocentes envueltas con la seda del miedo. Esos ojitos con la mirada perdida de ingenuidad y de no saber qué está pasando. Esos suspiritos hiposos, esas lagrimitas saladas mezcladas con humores nasales, libadas a cada sollozo.

Con la venia señor juez.

Usted los habrá oído... ¿Verdad? Habrá oído esos gritos desgarradores de unos padres impotentes ante una situación innecesaria. Innecesaria por necesidad. Innecesaria por injustificada. Innecesaria por indigna. Por pender del hilo de unas leyes que solo son texto y no contexto. Que solo hablan de derechos y no aplica ni una sola de esas frágiles normas en realidad.

Con la venia señor juez.

Usted los habrá sentido... ¿Verdad? Habrá sentido esas espeluznantes sensaciones que brotan estériles ante el abuso del rancio poder. Esas deleznables razones rotas en un pispás por la ejecución de una normativa liberal mercantil que prevalece ante cualquier derecho de la caridad.


Con la venia señor juez.

Sinceramente, no sé qué hacía desnudo, en… en pelotas. Ni tampoco por qué me subí a la fuente. Ni por qué, ni cuándo comencé a parlamentar y a conferenciar sin sentido alguno. Fue algo impensado. Me pilló impróvido, abandonado, desamparado. Alguien me enviaba pensamientos y me dictaba frases… palabras, y yo solo me dediqué a sacarlas de mi boca. Estaba como fascinado, como poseído por una fuerza incontrolable que me paralizó la mente y solo me dejaba suelto el lenguaje... la voz. Solo sentía que me estaba elevando a los brazos de la eternidad. Que me sumía incontroladamente a lo máximo de la improvisación… de la oración. Que me surgía fácilmente en el discurso, en la locución… y no supe en ningún momento como controlar la situación.

Con la venia señor juez…

¿Me podría informar, si existe alguna ley que vele por una justa… justicia?